Cuando se dispone a fotografiar un cuerpo desnudo, el problema que se plantea es:
¿el cuerpo de quién? Hay dos opciones, cada una con sus ventajas y posibles dificul-
tades.
Fotografiar a un amigo/a
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Lo primero y más sencillo es pedirle a un amigo/a o alguien de la familia que pose.
Ahora bien, muchas persona se sienten cohibidas ante una cámara hasta para una foto
de carné, si además, están desnudas, sus inhibiciones aumentan, por mucho que conozcan
al fotógrafo. Si quieres utilizar un modelo sin experiencia, te toca inspirarle confianza
para que se relaje y disfrute de la sesión. Si fallas las fotografías serán un desastre. Es
de suma importancia que el modelo este convencido de tus cualidades como fotógrafo
competente y sensible.Lo que más tranquiliza a el modelo es saber que las fotografías
van a ser buenas -que le harán justicia- y que no eres un novato incompetente.
El modelo profesional
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A lo mejor opinas que, al menos para la primer sesión de desnudo, te ayudaría contar con
un modelo experimentado que haya superado sus inhibiciones.Esta opción claramente
es mucho más cara, por otra parte, el gasto se justifica pensando que un modelo profesional
te puede enseñar mucho indirectamente sobre este tipo de sesiones, sugiriendo fotografías,
en la forma de moverse y estimulando tu creatividad. Otra opción muy frecuente es a través
de intercambio o TFCD (Time for CD), que no es otra cosa que un intercambio entre modelo
y fotógrafo sin dinero de por medio. El modelo posa sin coste y a cambio se le entregan
fotografías de la sesión y viceversa. El fotógrafo realiza el trabajo de fotografía a cambio
de entregarle a el modelo un número determinado de las imágenes realizadas. Esta opción
es muy adecuada cuando se está comenzando aunque es aconsejable hacerlo bien, con
un contrato y tener todo bien atado para evitar confusiones para ambas partes.
Dirigir al modelo
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Sin duda, tienes una idea de qué clase de fotografías quieres hacer. Puedes querer un
tipo romántico, como las de Sarah Moon y David Hamilton, y fotografías más sobrias
y dramáticas como las de Bill Brandt y Helmut Newton, o los más cercanos a la fotografía
de moda y glamour como Peter Lindbergh (prestigioso retratista y fotógrafo de moda) o
Russell James (famoso por ser el fotógrafo de los ángeles de Victoria’s Secret). En cualquier
caso, conviene estudiar fotografías de desnudos para ver cómo se tomaron, antes de comenzar
las sesiones. Es una buena idea enseñar al modelo el tipo de fotografía que quieres hacer.
Así podrá entender la sesión y ayudarte. Esto no significa que trates de copiar el trabajo
de otro; pero es mejor tener una idea, aunque no sea original, para empezar, en lugar de
esperar que salga algo bueno. Cuando empieces a disparar, y tu y el modelo os abstraigáis
en la sesión, veras como se te ocurren nuevas ideas.
Fondos y complementos
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Aparte del modelo, hay otras varias cosas que considerar, la primera es el fondo. Puede
ser completamente liso, o puede ser más complejo, como el interior de una habitación o
unas cortinas, un mueble o incluso un fondo exterior. Lo esencial es que el fondo armonice
con el efecto que tratas de crear. También hay que considerar que complementos quieres.
A un modelo, sobre todo si no es profesional, le puede resultar dificil posar sin tener algo
en que apoyarse o que le sugiera ideas para colocar el cuerpo. Algo tan sencillo como una
silla o un taburete puede ser de mucha ayuda tanto para el modelo como para la fotografía.
Iluminación
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La iluminación es vital en la fotografía de desnudos. Hay una primera elección evidente
entre luz natural del día y luz artificial. Si trabajas en interiores o en un estudio, una
fuente de luz muy buena es un gran ventanal, mejor orientado hacia el norte. La luz
suave, aunque direccional, de una ventana que no recibe la luz directa del Sol es,
sobre todo, adecuada para el desnudo, aunque se controla peor que la iluminación de
estudio. Cuando se utiliza la luz del día en interiores o en exteriores, conviene tener
un par de reflectores grandes (de cartón, de poliespan, etc), para que reflejen la luz
hacia las zonas de sombra. Es una forma de controlar la iluminación.
La luz artificial no tiene por qué ser complicada; dos o tres lámparas con reflectores
sobre trípodes producen gran variada de efectos luminosos con unos cuantos accesorios
simples. Otro método de producir luz suave es “rebotandola” en una pared o techo blancos,
o mejor, en unos reflectores grandes. Las luces desnudas no son buenas para estas sesiones,
a no ser que se busque un efecto teatral, una forma de difusión dará un resultado más
satisfactorio que una luz directa.

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